RESPUESTAS SOBRE EL SEMINARIO

¿Cómo se puede preparar y a donde ir si quiere hacerse Sacerdote?

Los hombres que se están preguntando si Dios los esta llamando a ser sacerdotes y han llegado a un punto cuando necesitan hacer mas que hablar y rezar en este respecto, van entonces a un colegio especial llamado "el seminario". Un seminario es un lugar donde los hombres estudian y rezan para convertirse en sacerdotes. Para ir a un seminario, el joven debe ser patrocinado por una Diócesis o por una orden religiosa.

En el seminario el hombre tiene que participar en un programa de formación académica y espiritual exigente. Los seminarios se enfocan en cuatro clases de formación: la humana, la espiritual, la pastoral y la académica/ intelectual. Además de los trabajos del curso académico, los seminaristas participan en un horario colmado de actividades espirituales: Ej. La Misa diaria, la oración de la Liturgia de las Horas, la dirección espiritual y los retiros. A cada nivel del entrenamiento seminarista, los seminaristas se preparan para el futuro del ministerio pastoral en varios escenarios, tales como los colegios, los programas de educación religiosa, los hospitales y las parroquias. Toda esta formación tiene en cuenta a la persona humana. El crecimiento y desarrollo humano es cultivado en la vida comunitaria, en los talleres y en otros programas. Finalmente, la preparación de los sacerdotes futuros incluye también el aprendizaje práctico, conteniendo cursos relacionados a la predicación, la celebración de los Sacramentos y a la terapia pastoral.

¿Qué edad debes tener para poder entrar al seminario?

No hay una edad determinada para comenzar a prepararse para el sacerdocio. El solo requerimiento es que debes haber cumplido los 24 años de edad para ser ordenado como sacerdote. Algunos jóvenes entran al seminario después de la escuela superior, otros después de la universidad, y un número bastante creciente, después de haber estado trabajando por algunos años.

Si decido "darme una prueba de reflexión sobre el sacerdocio" y entro al seminario, ¿me estoy comprometiendo de por vida?

No, no lo estas haciendo. El punto de discernimiento sobre una vocación no es el que te conviertas en un sacerdote, sino que el punto de distinción es el ayudarte a darte cuenta y convertirte en la persona que Dios creo y que te ha llamado a ser. Si has estado pensando acerca de tu vocación sacerdotal, la mejor forma para descubrir si realmente tienes la vocación, es entrar al seminario. La mayoría de los hombres que entran al seminario hoy día, no están seguros si han sido llamados realmente a ser o a no ser sacerdotes, pero también es una posibilidad que lo hayan tenido en mente y así, al entrar al seminario, para que el sistema que esta organizado y los consejeros que están presentes en el seminario pueden ayudarle a identificar a lo que Dios los ha llamado a hacer con sus vidas. Durante estos años vividos en la formación, la voluntad de Dios hacia ti, se va mostrando más claramente mientras que rezas y dialogas con otros. Aun si descubres que no tienes el llamado al sacerdocio, el tiempo que dures acercándote a Dios y en convertirte en la persona que fuiste creada para ser, paga con una vida llena de beneficios.

Si entraras al seminario inmediatamente después de tu graduación de la escuela superior, te tomaría un mínimo de ocho años para convertirte en sacerdote (¡más o menos el mismo tiempo que te demorarías en ser medico!) así que tienes el tiempo necesario para llegar a una decisión. Aunque llegues al seminario con un grado universitario, muy posiblemente no habrás completado los requisitos necesarios para entrar al Seminario Mayor y por lo tanto tendrás que tomar uno a dos años de "pre-teología" para poder calificar y entrar al seminario Mayor, lo cual quiere decir que aunque ya hayas tenido mucha educación, todavía tendrás mucho tiempo para hacer una decisión valida de tu vocación.

Con las comunicaciones modernas y los avances tecnológicos, podemos conseguir información y lograr mucho más trabajo en un día que lo que era posible hace algunos años. Pero a pesar de todos estos avances, las formas de discernimiento y aprendizaje para comprender el llamado de Dios no han cambiado. Aun toma una buena cantidad de tiempo y paciencia para discernir la voluntad de Dios. Cuando un hombre entra al seminario, mientras el tiempo va pasando, él aprende más acerca de su corazón y del llamado de Dios por el, se va aclarando. En este proceso, si el desea dejar el seminario, esto no quiere decir que el proceso de discernimiento no funciono, mejor aun, es lo opuesto, - quiere decir que si funciono!

Como hay una falta de buenos sacerdotes hoy día, es bastante difícil ver que un hombre brillante y talentoso se va dejando la formación. Sin embargo, la bendición del proceso es que cuando un hombre llega el punto cuando el tiempo ha llegado para que el haga los votos permanentes, el lo puede hacer con la seguridad de que si el no hubiese sido llamado al sacerdocio, esta realidad ya hubiera surgido en ese punto.

¿Cómo puedo saber lo que Dios me ha llamado a ser?

Tú debes rezar cada día, pidiéndole a Dios a que te revele el plan que El tiene para ti. No te preguntes a ti mismo "¿Qué quiero hacer con mi vida?" o "En que quiero convertirme" ¡Estas son las preguntas erradas! En su lugar, debes estar pensando o preguntándote lo siguiente: "Jesús, ¿qué quieres que sea yo?" o "¿Cómo quieres que yo Te ame? ¡Y escucha sus respuestas! Escucha con tu corazón y no solo con tu cabeza.


The Conversion of Saint Paul on the Way to Damascus by Caravaggio (1600)

The Inspiration of Saint Matthew by Caravaggio (1602)

The Calling of the Apostes Peter and Andrew by Duccio di Boninsegna

The Incredulity of Saint Thomas by Caravaggio (1602)

The Sistine Madonna by Raphael (1514)

Vision of St. Thomas Aquinas by Stefano Di Giovanni Sassetta (1423)

Saint Benedict by Pietro Perugino (1498)

Los jóvenes, si saben rezar, pueden tener confianza de saber qué hacer ante la llamada de Dios.
— Pope Benedict XVI

Y por parte de cuantos están llamados, se requiere escucha atenta y prudente discernimiento, adhesión generosa y dócil al designio divino, profundización seria en lo que es propio de la vocación sacerdotal y religiosa para corresponder a ella de manera responsable y convencida.
— Pope Benedict XVI